La lluvia que repica contra el cristal hace que la cama parezca aún más calentita. Al resbalar, las gotas trazan ideas malignas. Unas zapatillas guardadas desde hace un par de semanas están clamando fiesta.
Aunque en días como hoy, de lluvia continua, se necesita un empujoncito extra para salir a hacer un fartlek fácil. El invierno hoy es clemente, llueve, pero no hace mucho frío. Así que nada mejor para salir a entrenar que hacerlo acompañado.
Tres mentiras en la foto: mi acompañante es real,
no corrimos sobre asfalto y la foto es del final de la sesión.
no corrimos sobre asfalto y la foto es del final de la sesión.
Treinta minutos de calentamiento. De puntillas, como bailarinas. Intentando esquivar los charcos y barrizales. Estamos secos, nuestro ánimo arrugado, y no apetece mojarse un penúltimo de diciembre.
de quien viste y calza las Brooks.
Empiezan las series, y no sabemos si corremos porque está escrito o para huir de la lluvia. Pero también huimos de la ciudad. A los triatletas no hay quién los entienda. Siempre corriendo mojados. A estas alturas no se distingue sudor de lluvia, pero al llegar a casa la ropa apesta.
Cuando un día deje de llover, nuestras huellas
quedarán grabadas en el barro.
De la tierra de nuestros antepasados tomamos
los nutrientes que nos hacen fuertes.
quedarán grabadas en el barro.
Una vez mojados los pies da igual. Comienza el festejo. Adios al fartlek pautado. Correr por el goce, por saltar una roca o subir un repecho. Aumentar la fuerza por vencer al viento, escapar del barro o sobrevolar un charco. Ya no se mira el pulso. Ya sé que está mojado. Y que el corazón va bien, porque las piernas van bien, la cabeza está contenta y a fuerza de mojarse y pegarse, la ropa y nosotros somos uno.
los nutrientes que nos hacen fuertes.
De la autovía cercana algunos nos pitan desde su cabina. Ellos están secos y aburridos. Nosotros empapados y sonreímos. Y queremos más, aunque la ruta reconduce nuestros pasos. Sin embargo el camino cambia, nadie se moja dos veces en el mismo charco
Ya no salgo en bici con este tiempo. A. dice que no aprovecho esos entrenos, que sólo sirven para ponerlos en el blog, y que si sigo escribiendo siempre lo mismo me repito. A. no dice nada de correr en mojado, yo creo que correr siempre es de provecho. Y así lo hago.
Esto es el Zurguén, por aquí pasa la Ruta de la Plata.
Al norte a la izquierda, Santiago.
Ya no salgo en bici con este tiempo. A. dice que no aprovecho esos entrenos, que sólo sirven para ponerlos en el blog, y que si sigo escribiendo siempre lo mismo me repito. A. no dice nada de correr en mojado, yo creo que correr siempre es de provecho. Y así lo hago.
Al norte a la izquierda, Santiago.
Y al llegar a casa quizás un par de arrugas más alrededor de los ojos, pero el alma llena de satisfacción y la voluntad bien planchadita y con olor a tomillo, para espantar las polillas. Sabemos que podemos hacer casi cualquier cosa que nos propongamos.






Inocente....









